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Las invasiones biológicas en el mundo globalizado

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La mejor manera de evitar las indeseables consecuencias de las especies invasoras dañinas es evitar que ocurran, ya que el control de estas especies es extremadamente difícil y su remoción completa del ambiente invadido es en algunos casos imposible.


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¿Por qué sólo tenemos canguros en Australia? ¿Por qué no tenemos jaguar en las sabanas africanas? ¿Por qué no tenemos suricatas en América? Bien, los lugares donde las especies se distribuyen naturalmente tienen una historia y características ambientales propias. Australia, por ejemplo, fue una de las primeras grandes masas de tierra en separarse del gran continente llamado Pangea, hace cientos de millones de años (Figura 1). Por esta razón, esta área aislada por tanto tiempo, presenta actualmente una flora y una fauna únicas. Sin embargo, en un mundo cada vez más globalizado, en el que podemos alcanzar los lugares más distantes con facilidad gracias a diversas formas de transporte, este conjunto de organismos característicos de cada parte del mundo también se encuentra cada vez más conectado. Las actividades humanas han redistribuido las especies fuera de sus áreas de origen y, en el nuevo ambiente, estas especies introducidas pueden relacionarse con el ambiente local y con las especies que naturalmente pertenecen a aquel lugar, de formas positivas, negativas o neutras.

Pero, ¿cuándo comenzaron las invasiones biológicas causadas por la acción humana? Muy probablemente, desde los inicios de la humanidad cuando los pueblos nómadas recorrían grandes distancias a pié en busca de sustento y llevaban consigo, incluso inconscientemente, algunas especies en su jornada (Figura 2).

Indígenas

¿Quién puede saber cuáles eran esas especies? ¿Sabemos si eran bacterias u otros microrganismos, semillas, huevos o, por qué no, animales? Somos una especie exploradora, inquieta y constantemente en busca de recursos naturales. A lo largo de la historia, la humanidad y sus diversos grupos de naturaleza polifacética desarrollaron la necesidad de comunicación, de intercambiar experiencias culturales, alimentos y materia prima para los diferentes sectores de la economía. Con el pasar de los años, los viajes se volvieron más frecuentes con la ayuda de animales como caballos, búfalos, camellos y dromedarios, muchos de los cuales arrastraban carrozas repletas de productos de diversos orígenes. En el agua, embarcaciones todavía no motorizadas, impulsadas nada más que por la fuerza del viento o los brazos de bravos marineros y esclavos, lograron traspasar enormes barreras permitiendo la comunicación entre continentes distantes y la colonización de islas antes deshabitadas por el ser humano. Más adelante, el desarrollo tecnológico propició desplazamientos más veloces y más eficientes. Carros, navíos y aviones circulando por todas partes, trazando rutas que surcan el planeta de lado a lado, 24 horas por día (Figura 3). Sí, vivimos en un mundo altamente conectado en el cual es posible caminar al día siguiente por las calles de algún lugar al otro lado do mundo.

Este constante movimiento resultó, y todavía resulta, en la introducción de muchas especies. Transportamos, de forma intencional o no, especies fuera de su área de distribución original. Buena parte de estas especies logra adaptarse bien a su nuevo hábitat, reproduciéndose y proliferando. Las consecuencias son diversas, vemos alteraciones en el ecosistema, reducción poblacional de las especies locales, eliminación de especies nativas por competencia, además de impactos sociales y afectaciones económicas que pueden llegar a cifras millonarias.

Aedes aegypti

Es importante reconocer que las especies invasoras no son una realidad distante, por el contrario, están más próximas de lo que podemos imaginar. Estas especies están en nuestras casas, en nuestra alimentación cotidiana y en nuestra caminata vespertina. Hay tantos ejemplos que es difícil escoger algunos. Estamos hablando de plantas, abejas, peces, animales domésticos, entre otros. Por ejemplo, el mosquito Aedes aegypti, que transmite el dengue, el virus del zika y del chikungunya, viene de Asia y fue diseminado por diversas partes del mundo causando epidemias graves de estas enfermedades (Figuras 4 y 5).

Mapa aedes aegypti

Para tener una idea de la dimensión de los efectos de una especie invasora, un estudio publicado en la Revista Nature, por Loss y colaboradores en 2013, estimó que la introducción del gato doméstico proveniente del Medio Oriente, en los Estados Unidos, es responsable de la muerte de 1,3 a 4 billones de pájaros y de 6,3 a 22,3 billones de mamíferos cada año. Además, en América del Norte, específicamente en los Grandes Lagos, el costo del manejo y control del impacto de la especie invasora Dreissena polymorpha (mejillón zebra/ zebra mussel) originaria del mar Caspio (Europa-Asia), sobre la infraestructura hidráulica para producción de energía y suministro de agua y transporte, supera anualmente los 500 millones de dólares (Figura 6) (IPBES, 2018).

Individuos de mejillón zebra

El tema de las invasiones biológicas se ha destacado, especialmente, después de la publicación del libro “La Ecología de las Invasiones por Animales y Plantas” (The Ecology of Invasions by Animals and Plants en inglés) en 1958, por Charles Elton. Esta obra es reconocida como el marco científico del inicio de un nuevo eje de estudios: la Biología de las Invasiones. Desde entonces, científicos de todas partes del mundo han realizado investigaciones con diversas especies invasoras y sus efectos, desde microrganismos hasta especies de plantas y animales de gran porte (Figura 7). Las conclusiones derivadas de este enorme marco de estudios no dejan dudas para la mayoría de los investigadores, de que el potencial efecto negativo generado por las especies invasoras demanda medidas para las cuales se ajusta bien el famoso dicho popular: “Prevenir es mejor que lamentar”. La mejor manera de evitar las indeseables consecuencias de las especies invasoras dañinas es evitar que ocurran, ya que el control de estas especies es extremadamente difícil y su remoción completa del ambiente invadido es en algunos casos imposible. En el 2018, la Plataforma Intergubernamental de Políticas Científicas sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services- IPBES) publicó el “Informe Global de Evaluación de la Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos”. Allí, las invasiones biológicas, al igual que otros impactos como la degradación de hábitats y el cambio climático, están entre las principales amenazas a la biodiversidad y a los servicios ambientales prestados a las personas que viven en el continente americano. Es decir que estamos ante un escenario en el cual estamos perdiendo muchas especies día a día, la Revista Bioika presenta su cuarta edición con el tema “Invasiones biológicas”, en la cual se discuten resultados que concuerdan con la mayor parte de las investigaciones realizadas mundialmente, que concluyen que las invasiones biológicas afectan de forma negativa y profunda las especies en los hábitats nativos. Esta amenaza actúa también como un fuerte agente de alteración de las estructuras sociales y económicas de las regiones afectadas, comprometiendo directamente la calidad de vida de las personas y el futuro de las próximas generaciones.

Pescador con pescado
Pescador con pescado
“Peces”
Pescador con pescado

Referencias

  • Assessment Report on Biodiversity and Ecosystem Services for the Americas. Disponible en: https://www.ipbes.net/assessment-reports/americas
  • LOSS, S. R.; WILL T. & MARRA, P.P. 2013. The impact of free-ranging domestic cats on wildlife of the United States. Nature Communications 4: 1396.

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