La castaña de Brasil (Bertholletia excelsa) es uno de los árboles más emblemáticos de la Amazonía. Puede alcanzar hasta 50 metros de altura y vivir más de 400 años. Además de su imponencia, constituye el pilar de una economía vital: la recolección de sus frutos involucra a más de 60 mil personas, entre comunidades tradicionales y pueblos indígenas, garantizando sustento y seguridad alimentaria en toda la región. Sin embargo, estudios científicos recientes advierten que el futuro de esta “gigante” está en riesgo, no solo por la deforestación, sino también debido a un efecto indirecto del cambio climático: el desacoplamiento espacial de sus socios naturales.

Curiosamente, los modelos de nicho ecológico indican que la castaña de Brasil podría ser resiliente al calentamiento global. Las proyecciones sugieren el área de distribución adecuada para esta especie podría incluso aumentar en alrededor de un 6% hacia el año 2090. El verdadero problema radica en aquellos de quienes el árbol depende para reproducirse. Para que un castaño produzca frutos, necesita polinizadores específicos: los abejorros (mamangavas en portugués). Solo estos insectos tienen la fuerza suficiente para levantar la “tapa” (lígula) de las flores del castaño y acceder al néctar, realizando la polinización. El estudio señala que el cambio climático podría provocar la pérdida de casi el 50% del hábitat adecuado para estos polinizadores, lo que resultaría en una reducción de hasta el 80% en el potencial de coocurrencia entre las abejas y los árboles. Sin abejas que polinicen las flores, la producción de castañas podría colapsar, incluso si los árboles permanecen en pie.

Además de los abejorros, la castaña de Brasil cuenta con “jardineros” fundamentales: las agutíes y las pacas. Estos roedores son los únicos capaces de roer el fruto leñoso (pixidio) para liberar las semillas. Al enterrar las castañas para consumirlas después y olvidar algunas de ellas, facilitan la germinación de nuevos árboles y contribuyen a la renovación natural del bosque. Aunque los dispersores de semillas parecen estar menos afectados por el clima que los polinizadores, la combinación del cambio climático y la deforestación puede aislar las poblaciones de estos animales, perjudicando la regeneración natural de los castañales.

La amenaza a la castaña de Brasil es también una amenaza a los seres humanos. La producción ya sufre por la irregularidad de las lluvias, que provoca caídas en la cosecha y afecta los ingresos de miles de familias. Dado que el castaño depende del bosque conservado para albergar sus polinizadores y dispersores, el declive de la biodiversidad puede generar efectos en cascada sobre la economía y el bienestar de las poblaciones amazónicas.

La supervivencia de la castaña de Brasil depende de un delicado equilibrio de interacciones bióticas que tardó millones de años en establecerse. Proteger esta especie requiere más que simplemente prohibir su tala (una medida vigente en Brasil por ley desde 1980); requiere enfrentar el cambio climático y conservar el ecosistema completo que permite que la “reina del bosque” continúe dando frutos.

Referências
Sales LP, Rodrigues L, Masiero R. (2021). Climate change drives spatial mismatch and threatens the biotic interactions of the Brazil nut. Global Ecology and Biogeography, 30: 1170127.
Ciência hoje das crianças (2015). https://chc.org.br/artigo/a-castanheira-dominante/
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