La relevancia de la divulgación científica para la educación ambiental: enfrentando a las fake news


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El importante papel de la ciencia en la formación de una ciudadanía crítica y capaz de acceder a información verificada, fundamental para enfrentar las discusiones relacionadas con problemáticas como la conservación del medio ambiente y el cambio climático.






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La divulgación científica ocupa un lugar cada vez más importante en la sociedad, pues le proporciona información y conocimientos básicos que la empoderan y la preparan para ejercer control político sobre del manejo de temas de interés colectivo, como el cambio climático y la conservación de los recursos ambientales.

La ciencia busca desentrañar la naturaleza y sus fenómenos a través de métodos sistemáticos y seguros. Sin embargo, dada la dinámica intrínseca de la propia naturaleza, sus resultados son siempre provisionales. Sus sistemas explicativos no mantienen un carácter permanente. Forman parte de un proceso ininterrumpido de investigación, que hace de la ciencia una institución social, dinámica, continua y acumulativa. Por tanto, inferimos que la ciencia ha influenciado a la humanidad durante siglos, creando y cambiando creencias, modificando hábitos, generando leyes, provocando acontecimientos y ampliando progresivamente las fronteras del conocimiento.

Galileo enseñando

Hoy más que nunca, la ciencia y la tecnología estimulan y orientan la evolución humana hacia las cuestiones ambientales, en el sentido de privilegiar la educación ambiental desde la infancia y en diferentes segmentos, además de minimizar la avaricia de los poderosos y/o instituciones que poseen los recursos naturales para consolidar fortunas, prestigio político y estatus económico y social, a costa de políticas públicas sólidas y continuas a favor de las colectividades. En el territorio brasilero, la casi infinidad de órganos federales, estatales y municipales que se proponen delimitar tales políticas se entrecruzan en una maraña de informaciones vacilantes y desfasadas, lo que favorece la proliferación de las llamadas fake news (noticias falsas), difundidas rápidamente, gracias al avance de las redes electrónicas de información y comunicación, especialmente las difundidas por Internet, con sus potencialidades y atractivos de movimiento, sonido, hipertexto e hipermedia, además de la posibilidad de conexión inmediata con otros títulos y recursos electrónicos.

La expresión fake news involucra hoy, las más variadas discusiones en los más diversos contextos, sin embargo, siempre han existido. Verdad y mentira, real e irreal, imaginario y racional, fantasmagórico o ilusorio, noticias y rumores parecen inherentes al ser humano y a la colectividad: las noticias falsas no son un fenómeno nuevo. Desde la Antigüedad, por ejemplo, Sócrates se dedicó a la dialéctica para llevar a los ciudadanos a un persistente y continuo cuestionamiento para llegar a un conocimiento seguro, en flagrante combate contra la falsa información que impregnaba la vida cotidiana. Los siglos XX y XXI, por su parte, están llenos de casos, sobre todo en el universo político y electoral, además del marketing de guerra y el marketing político. La historia política de Brasil está llena de ejemplos emblemáticos de fake news, como el Estado Novo y el régimen de excepción de 1964. De igual forma, la historia política de los Estados Unidos de América, China y Rusia son otros arquetipos característicos.

Los sufrimientos de un escarabajo

Reportajes falsos, la información fabulada o las historias fabricadas atraviesan el tiempo, los pueblos, las culturas y las naciones. En la coyuntura actual, tales asuntos cobran acentuada importancia, rapidez y alcance, motivando preocupaciones, especialmente en lo que se refiere a la ética de la información, que justifica el discurso del ex primer ministro británico James Callaghan, según el cual “una mentira puede dar la vuelta al mundo antes de que la verdad pueda ponerse las botas”1. Tal es el caso actual de la invasión de Rusia a Ucrania, la cual inició el 24 de febrero de 2022, incluso con los principales medios tratando de seguir lo que sucedía paso a paso: ¿quién es capaz de resumir con precisión los hechos que castigan y criminalizan a inocentes? La pandemia de COVID-19 es otro ejemplo: mil versiones en torno al origen del coronavirus y su transmisión, de las vacunas, de las pruebas, de; las formas de contagio, de las medicinas; todo estuvo y aún se encuentra sujeto a versiones fantasiosas.

Al brindar oportunidades para la formación de un horizonte de autoverdad y autoética (reglas de conducta adoptadas por un individuo o grupo social, que favorecen la autoevaluación permanente a partir de los valores morales prevalentes en el contexto social), el universo de las fake news se levanta como horizonte, cuyas estructuras buscan resignificar o superar el sentido de la ética y de la ética de la información, en particular, legados de toda una tradición filosófico-pragmática occidental moderna dedicada al tema. Aquí hay un ejemplo concreto: en el mismo sitio web, la misma pregunta: “¿Cómo es la deforestación en la Amazonía?” puede dar lugar a diferentes respuestas, según la entidad que facilite los datos y a qué Amazonía nos estemos refiriendo:

  1. Amazonía Legal o Amazonía Brasileña – Estados de Mato Grosso, Tocantins (incluso Goiás) y la mitad de Maranhão.
  2. Amazonía Internacional – siete millones de km2 de América del Sur distribuidos en nueve países: Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Guayana Francesa y Surinam.
  3. Región Norte – mayor macrorregión del país, la cual incorpora gran parte de la Amazonía brasileña. Esta extensión abarca 3.869.639,9 km2 (45% del territorio brasilero) y comprende Amazonas, Pará, Acre, Rondônia, Roraima, Amapá y Tocantins2.
Imagen de educación ambiental para niños

Además, lo cierto es que las cifras pueden diferir según el organismo consultado y su mayor o menor distancia de los representantes que propagan la crisis socioeconómica y política que subyace en los temas ambientales, muchas veces adoptados descaradamente como banderas electorales. Oficialmente, en Brasil, la defensa del medio ambiente se articula en un sistema de agencias públicas. El Sistema Nacional de Medio Ambiente o SISNAMA integra el Ministerio de Medio Ambiente, encargado de la supervisión y planeación de actividades y el Instituto Brasileiro de Medio Ambiente y los Recursos Naturales Renovables o IBAMA, que se identifica como el órgano ejecutor de las normas de protección ambiental. Además de los organismos estatales también existen entes municipales, del Distrito Federal y territoriales y una serie de instituciones no gubernamentales establecidas por el Poder Público. En un texto anterior, mencionamos que el vicepresidente Hamilton Mourão, como Coordinador del Consejo Nacional de la Amazonía Legal, todavía necesita mostrar para qué vino, a través de la difusión de sus actividades, las cuales deben incorporar no solo acciones discursivas, sino también educativas3.

En términos teóricos, el fin de estos instrumentos es único: la defensa de un medio ambiente ecológicamente equilibrado, tal y como establece el artículo 225 de la Constitución Federal vigente, cuando se trata del derecho a las condiciones naturales equilibradas, que presupone un medio ambiente preservado y protegido de acciones devastadoras. Es entonces, que la divulgación científica se impone como instrumento imprescindible para la educación ambiental. Si la ciencia está al servicio de la sociedad, la difusión de los resultados de la investigación (la cual está casi siempre financiada con recursos públicos), es un paso fundamental y no complementario, la investigación y la difusión de los resultados son inseparables. El público en general debe seguir el progreso de las investigaciones científicas. A pesar de ser utilizada erróneamente como sinónimos de expresiones similares, tales como difusión científica, diseminación científica, propagación científica e incluso vulgarización de resultados, la divulgación científica es de por si un proceso que incorpora recursos, estrategias, técnicas e instrumentos empleados para publicitar informaciones orientadas a un gran número de personas.

Por tanto, sus objetivos educativos (educación científica/ ambiental), cívicos (conciencia cívica) y la participación efectiva de la población en los caminos de la ciencia y la tecnología presuponen tanto el aumento de la producción técnico-científica como un mayor control social de los impactos científicos y tecnológicos. Es el camino previsto en la Constitución de 1988 para reducir la brecha de desarrollo entre los países en materia ambiental. Es decir, además de favorecer el reconocimiento de la sociedad frente a la ciencia y la tecnología, la divulgación científica y sólo ella, reducirá una serie de factores que comprometen la conciencia de los brasileros frente a los problemas ambientales, a saber:

  1. Monopolio/control de productos y conocimientos por grupos empresariales.
  2. Desconocimiento básico, por deficiente educación ambiental en el núcleo familiar y, sobre todo, en la educación primaria y secundaria.
  3. Desconocimiento de la población sobre lo que sucede ante el enredo de funciones de los múltiples organismos, teóricamente responsables del medio ambiente en el país.
  4. Analfabetismo científico sobre las implicaciones de las acciones devastadoras para el medio ambiente, que parece acelerar la degradación de la naturaleza frente a la intervención humana.
  5. Deforestación severa combinada con otros factores: contaminación de ríos, mares y bosques, procesos de reciclaje incipientes, desperdicio de agua y energía, uso excesivo de materiales desechables, disposición de aceite de cocina en fregaderos o en la basura común, disposición de desechos electrónicos, pilas y baterías en como residuos comunes; impresión excesiva de documentos no esenciales, etc.
  6. Difícil interacción entre científicos y periodistas en torno a la decodificación del lenguaje científico para que sea accesible al público en general. Las dos categorías profesionales tienen públicos diferentes. Por eso, es urgente combatir el cientificismo, cuando los científicos, investigadores y académicos nos hacen creer que la ciencia, el lenguaje y los códigos científicos deben ser extendidos y entendidos por todos los grupos sociales.
Niño frente a tablero del salón de clase

A modo de conclusión, inferimos que la ciencia es en sí misma un enigma perfecto e indescifrable. Por tanto, uno de los obstáculos más serios para la difusión de la ciencia es informar y acercar nuevos conocimientos a la población, independientemente de su grupo de edad, género, clase social y nivel de educación, explicando tanto su carácter temporal como su aspecto no dogmático en cualquier campo, incluido el ámbito medioambiental. Después de todo, es incuestionable la fuerza de la divulgación científica en el escenario de desarrollo de los pueblos y naciones, ya sean bahianos (del estado de Bahía en Brasil), norteamericanos o africanos...

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Más información en:

  1. Keen, Andrew. 2009. O culto do amador: como blogs, MySpace; YouTube e a pirataria digital estão destruindo nossa economia, cultura e valores. Rio de Janeiro: Zahar. 207 p.
  2. Portal Amazônia. 2021. Entenda a diferença entre Amazônia Legal, Internacional e Região Norte. Disponível em: https://www.google.com/search?q=desmatamento+na+amazonia. Acesso em: 01 mar. 2022.
  3. Targino, M. das G. 2020. Sopa de letrinhas. Revista Bioika. Sexta edição. Disponível em: https://revistabioika.org/pt/o-leitor-escreve/post?id=94. Acesso em: 23 dez. 2020.


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