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Angelo Antonio Agostinho

emailagostinhoaa@gmail.com

Biólogo, PhD en Ecología y Recursos Naturales de la Universidad Federal de São Carlos (1985), profesor de la Universidad Estatal de Maringá, miembro del consejo consultivo del Instituto Nacional de Limnología e investigador 1A del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico de Brasil.

Entrevista: Angelo Antonio Agostinho

Uno de los principales investigadores en Biología de la conservación de América del sur, nos acerca a la problemática de las especies invasoras desde el conocimiento científico y la gestión ambiental.



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español y portugués) / Video: Revista Bioika

Revista Bioika (RB): Profesor, cuéntenos cómo decidió estudiar Ciencias Naturales y cómo eligió su área de investigación     

Angelo Antonio Agostinho (AA): Mi elección por las Ciencias Naturales fue algo circunstancial. Siempre nos gusta decir "yo luché", pero terminé en biología de forma circunstancial. De hecho, fui a Londrina, presenté el examen de admisión y fui aprobado en el curso de Farmacia-Bioquímica, pero antes de la primera clase pedí mi transferencia para el curso de Biología. Y luego comencé a dar clases, pues mi formación era más de profesor.  

Hice el bachillerato con magisterio, que era un curso de formación docente. Luego estudié Biología e hice la licenciatura. Me gradué en 1975, y a mediados de 1976 llegué a Maringá (Paraná, Brasil) como profesor. A finales de ese año me inscribí en un curso de posgrado en la Universidad Federal de Paraná, en Curitiba (Brasil), en el área de Zoología. Yo quería trabajar con peces en ese momento, pero no había supervisor en esa área, entonces recurrí a una co-supervisión con la doctora Heloisa Godinho del Instituto de Pesca de São Paulo, y de esa forma logré hacer la tesis con Ictiología. A partir de ese momento comencé a trabajar en este campo indefinidamente. La Ictiología fue una elección.

Comencé el doctorado en 1982, justo cuando imaginamos Nupélia, cuando empezábamos a formarlo y a trabajar en la represa de Itaipu (Sur de Brasil, en la frontera con Paraguay y Argentina). Prácticamente, hice mi doctorado viajando. Y fue entonces cuando me incliné más hacia el área de Biología y Ecología de la Conservación. Mi idea era Ictiología pura, tanto que en esa época yo enseñaba Zoología en la Universidad.

Mi elección por el área de Biología de la Conservación (combinación de la Ecología y el manejo) o Ecología de embalses, viene desde la maestría, cuando ya trabajaba con peces en un embalse, en 1976-1977. Entonces, elegí la Ictiología y luego el área de Conservación. 

RB: ¿Usted ve las especies invasoras como una posible alternativa para reducir el hambre en el mundo de hoy? 

AA: Yo creo que no. Es cierto que las especies invasoras son la base de nuestra comida, nuestra ropa, nuestra vida cotidiana. Pero no creo que sean una alternativa, porque la comida puede llegar delalmuerzo a la cena, en diferentes partes del mundo, con las facilidades de transporte disponibles en la actualidad. Y producimos suficiente comida para alimentar a todos. 

El problema está en la concentración de ingresos, en la concentración de producción y el desperdicio. Creo que esos son los mayores problemas. También la concentración de información. En realidad, hay países que tienen un nivel de información para la producción mucho más alto que otros, y eso también hace una diferencia razonable.

No creo que las especies invasoras, en sí, tengan algo que ver con eso. Las especies que ya están incorporadas al sistema productivo son suficientes para mantener la población del mundo. La solución, por lo tanto, no debe estar en su introducción. Como se ha demostrado en varias introducciones que se realizaron, por ejemplo, “la acuicultura brasileña ahora se resuelve con bagre africano", esto no funciona. Con la carpa, tampoco, y con la tilapia, lo están intentando.  

Para que usted pueda producir de manera rentable suficiente alimento a base de tilapia, tendría que hacerlo a gran escala, no a pequeña escala. Por lo tanto, se ha demostrado que la introducción de especies no es realmente la solución.

RB: Considerando el panorama político, ¿cómo cree que la población puede influir en la conservación y gestión de la biodiversidad en América Latina?

AA: Creo que, en primera medida, la población debe tener una dimensión correcta del tamaño del problema de la introducción de especies. Después de eso, debe demandar acciones de los políticos, agentes de control de calidad ambiental y gestores ambientales. En otras palabras, demandar el control de las empresas que tienen una concesión para usar el medio ambiente. Y estos requerimientos deben estar basados en el conocimiento del pueblo. Creo que el primer paso realmente sería que la población se dé cuenta de la importancia del problema. Ahora, sabemos que esto es muy difícil en el escenario de hoy. Que hay una gran cantidad de políticos que representan a una parte acomodada de la población, y esencialmente trabajan para esas personas. No piensan en la sociedad como un todo. Una buena parte de los políticos que están a cargo, ¿verdad? Entonces, normalmente esta parte rica de la población se beneficia, por ejemplo, con la degradación de los hábitats. Esto es rentable para ellos al principio. A corto plazo, la devastación del medio ambiente es rentable para algunas personas. Y eso es lo que tenemos, sabemos que hay muchos políticos que se están beneficiando, representando a este sector de la población que tiene una explotación irracional del medio ambiente. Entonces, creo que la población tiene que estar activa para eso, y para estar activa debe conocer el problema.

RB: ¿Qué diría para motivar a las personas que desean seguir una carrera científica, frente a un período en el que la ciencia se ha subestimado e incluso negado?

AA: Podría decir que la ciencia es una actividad de investigación que, en general, es fascinante. 

Hoy en día es aún más difícil hacer ciencia debido al gran desafío que tenemos y a la poca cantidad de recursos que recibimos. Y los avances que podemos lograr son aún muy pequeños en relación con lo que se necesita. Pero, podría decir que siempre vale la pena. Incluso si se avanza poco, vale la pena. Entonces, ese sería el mensaje para dar a los jóvenes. A pesar de todas estas dificultades, es importante hacer ciencia o trabajar con Ecología y Conservación, y es necesario que alguien que haga parte de los académicos se incline hacia esta área.  

RB: En el área de la Ecología, ¿a qué tipo de investigación se le debería dedicar más esfuerzos?

AA: La investigación, incluso básica o aplicada, tendrá relevancia. Pero en nuestra área, creo que la mayor necesidad aún está en evaluar las prácticas y técnicas de monitoreo y manejo de la conservación. Creo que todavía hacemos muchas cosas incorrectas. Incorrectas porque son ineficientes, porque pueden causar más impacto. Entonces, creo, por ejemplo, que las investigaciones que conducen a la producción de protocolos de gestión o protocolos de conservación son esenciales. Investigaciones que revelen las áreas que son más importantes para la conservación, que ayuden a las agencias públicas a monitorear la evaluación de impacto. Creo que todas estas áreas merecen una investigación valiosa. Incluso encuestas que verifican la relevancia de las medidas de mitigación como, por ejemplo, repoblamiento de peces, las escaleras y el sistema de transposición, la conservación de hábitats, afluentes y áreas críticas. En otras palabras, todas estas investigaciones siguen siendo áreas abiertas que aún necesitan mucho progreso.

RB: Sabemos que ha tenido experiencia con agencias ambientales, especialmente con tomadores de decisiones sobre el tema ¿Podría decirnos cómo es estar en contacto con esta esfera de la sociedad?

AA: Sí, de hecho, he actuado desde mi maestría con diferentes categorías, tanto con agencias de control ambiental, concesionarios de servicios públicos como el Ministerio Público. Creo que he estado trabajando con estos tres sectores desde hace unos 30 o 40 años.

La primera vez fue cuando todavía estaba en la maestría, cuando hubo un simposio nacional para definir la dirección de la acuicultura y la pesca. Eso fue en 1978. Desde entonces, he desarrollado esto con alegría y tristeza, con éxitos y fracasos. Por ejemplo, en el caso de los concesionarios, en general hemos tenido mucho éxito, ya que participamos en los eventos de COMASE, el Comité Asesor del Sector Eléctrico. Pero también tuvimos algunas frustraciones, por ejemplo, al redactar un informe evaluando una determinada actividad de la empresa, y a cambio de eso, perder todos los proyectos que teníamos con esta porque no les gustó el resultado, y “mataron al mensajero”, esa fue la conclusión que sacamos. Entonces, con la operadora, también tuvimos frustraciones.

Con los organismos de control ambiental, también tuvimos muchas reuniones, creo que podemos ayudar mucho en estas discusiones. Pero también tuvimos reveses. Estuvimos, por ejemplo, en la Ordenanza 145, sobre la introducción de especies. Participé en cada discusión y resultó razonable, pero después de que nos fuimos, hicieron un complemento que resultó en las especies no nativas detectadas en las diferentes cuencas. Entonces pusieron tilapia en el Amazonas, propagaron las especies que se detectaron en algún lugar de la cuenca. Incluso hoy esto se usa como argumento para hacer nuevas introducciones, porque la especie ya ha sido detectada. Aunque nuestra lucha durante todo el tiempo se basó en las especies instaladas y establecidas. Pero luego cambiaron las condiciones. Entonces, eso fue un gran fracaso. Con el Ministerio Público también, debido a su falta de conocimiento, hubo algunos contratiempos que preferiría no mencionar aquí. Pero también hemos tenido éxito en la alianza con el Ministerio Público como, por ejemplo, en esta lucha para detener la construcción de plantas hidroeléctricas en algunos ríos que son vitales. No solo aquí (río Paraná) sino también en Tocantins. Entonces, gracias a que no se construyó, se volvió a discutir al respecto, y al menos se detuvo durante mucho tiempo la instalación de una empresa que causaría una gran pérdida.

Entonces, podemos decir que con estos sectores tuvimos alegrías y tristezas. Pero, creo que el resultado final fue muy positivo.

RB: En general, ¿estas personas aceptan la información científica que los investigadores presentan? 

AA: Sí. Los organismos de control ambiental están muy abiertos a esto. Tanto así que ya hemos dado cursos completos, por ejemplo, cursos de Ecología de Embalses que ya hemos enseñado en IBAMA dos veces. Ya hemos trabajado en Amapá (Norte de Brasil) una vez, y trabajamos en cooperación con otras agencias, como las SEMA estatales (Secretarias Municipales de Medio Ambiente). No trabajamos mucho con IAP (Instituto Ambiental do Paraná) aquí en el Paraná, no sé por qué. Pero con los estados vecinos, CETESB (Companía Ambiental del Estado de São Paulo), por ejemplo, en São Paulo, tenemos un curso allí. Ellos son accesibles y están dispuestos a discutir. Por lo tanto, este trabajo con los organismos de control ambiental suele ser muy exitoso porque les llevamos la información que ellos aún no tienen, o al menos, participamos en discusiones. A menudo hacemos esto para, incluso, sugerir que, dentro de una discusión para un problema, sean considerados los diferentes puntos de vista. Hemos participado en reuniones con puntos de vista totalmente opuestos sobre el mismo problema, como el sistema de transposición de peces. Dos o tres veces, hemos reunido a diferentes personas, como sugerencia, porque la discusión siempre es muy buena. La argumentación cara a cara, con todos los involucrados, siempre es muy buena, enriquecedora. Lo que no es posible es estar en una discusión en la que no hay condiciones para participar, o hacer una afirmación que no se puede respaldar.

No ha habido ningún problema con las agencias de control ambiental. Ahora, cuando la persona no quiere escuchar lo que se le está diciendo, por ejemplo, algunos sectores o incluso una empresa operadora o el Ministerio Público, es porque puede haber otros intereses. Ya sea porque están abogando por algo opuesto a lo que usted está diciendo, en el caso del Ministerio Público, o porque tendrán perjuicios con lo que usted está proponiendo. Entonces, eso también puede suceder. Pero, en general, en todos los sectores se puede interactuar y obtener beneficios.

RB: Una especie acuática invasora que le preocupa

AA: Sigo pensando en la tilapia. Aunque el tucunaré es una especie que causa más daño instantáneo, es más localizado. Ahora, la tilapia se expande extraordinariamente. La fuerza del propágulo de la tilapia es mucho mayor que la del tucunaré. Y la posibilidad de que ella ingrese a un entorno es mucho mayor.

RB: Un libro sobre especies invasoras.

AA: Está el libro de Simberloff. La verdad hay varios. El libro de Simberloff me parece muy interesante, pero el que más me gustó y me dio más placer de leer fue realmente "La Canción del Dodo" (David Quammen, 1996). Ese fue realmente el libro que más disfruté leer. Trata de la conservación en general, pero da un énfasis especial a las especies invasoras. El lenguaje es muy bueno. Yo lo recomiendo.

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RB: Su autor favorito sobre especies invasoras. 

AA: Simberloff, él es el ídolo del trabajo de invasión. Creo que es realmente uno de los mejores.

RB: ¿Cuál de las materias que usted ya dio es su preferida?

AA: Creo que fue “Biología de la Conservación”. Especialmente para los alumnos de graduación. En los cursos de posgrado también. En los cursos de posgrado esta materia es más compleja Me gustó mucho enseñar esa materia.

RB: Si no fuera biólogo, sería ...o ¿no hay posibilidad?

AA: No, no hay. Creo que no. Yo habría sido biólogo igualmente. No me veo en otra área. Cuando era niño quería ser periodista, pero hoy no me veo en otra área. Lo haría todo de nuevo.

RB: Una personalidad que admira

AA: Varios. Admiraba mucho a McConnell, Rosemary McConnell. Winemiller, una persona que admiro mucho también. Hay muchas personas. 

RB: ¿Dejaría esos dos nombres?

AA: En la ciencia dejaría esos dos nombres, aunque también podría agregar otros, pero creo que por ahora esos dos. Admiro a muchas otras personalidades también.

RB: ¿Tiene algún hobby?

AA: No tengo, me gustaría tener, pero no tengo.

RB: Equipo de fútbol

AA: Santos Fútbol Club, que también ha traído muchas alegrías y penas. Como todo en la vida. 

Usted puede conocer más sobre el trabajo del Dr. Angelo Antonio Agostinho en: http://buscatextual.cnpq.br/buscatextual/visualizacv.do?id=K4780729Y8


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Ana Marcela Hernández Calderón

emailana.hernandez@revistabioika.org

Comunicadora social y periodista de la Universidad de la Sabana con 19 años de experiencia en el área editorial. Estoy convencida de que entender a nuestra madre Tierra y descubrir toda su mecánica de vida, nos puede dar pistas y motivación para cuidarla. Por eso es indispensable que todos podamos acceder a esta información.

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Amanda Cantarute

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Bióloga con maestría en Ecología de Ambientes Acuáticos Continentales de la Universidad Estadual de Maringá. Creo que por medio de la socialización del conocimiento científico podemos formar cada vez más personas empoderadas, justas y conscientes de su verdadero e importante papel en el mundo.

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Ángela Gutiérrez C

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De acuerdo con mi formación en la educación pública, creo en la necesidad de hacer accesible a todos, los resultados de las investigaciones científicas. Que se hace? Para que sirve? Como puedo contribuir? Pienso que el trabajo multidisciplinario es la clave para proponer soluciones en pro de una sociedad justa, sustentable y equitativa.

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David González

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Publicista, fan del lenguaje escrito y audiovisual. Creo que la ciencia, la tecnología, el arte y la comunicación tienen el poder de crear bienestar, toda vez que estén al servicio de la cultura, el cuidado del entorno y las causas más generosas.

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Isabela Machado

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Bióloga y Comunicadora social, especialista en periodismo, con especialización en Comunicación empresarial. Cursa maestría en Tecnologías limpias y sustentabilidad. Con experiencia científica y profesional en Ecología acuática, educación ambiental, sustentabilidad, periodismo ambiental y asesoría de prensa.

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Mirtha Angulo

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Bióloga de la Universidad del Cauca (Colombia). Estudiante de Doctorado en Ciencias Ambientales en la Universidad Estadual de Maringá (Brasil). Creo que la socialización de los estudios ecológicos, puede ayudarnos a crear conciencia de la importancia de nuestros recursos naturales y de esa forma garantizar su cuidado y preservación.

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Rodrigo Alejandro Vallejo

emailalejo.vallejo@revistabioika.org

Soy estudiante de sexto semestre de Diseño Gráfico de la Universidad Piloto de Colombia y un entusiasta de la animación digital. Me entusiasma poder aprender y aportar a este proyecto bilíngue que le apunta al cuidado del medio ambiente y al conocimiento de la biodiversidad de América latina.


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