Bioprospección: en busca de una producción de alimentos sostenible, saludable y accesible

La bioprospección como herramienta para auxiliar en la producción de alimentos saludables, de calidad y de forma sustentable.

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Carolina Gutiérrez Cortés

emailcarolinagc@revistabioika.org

Soy microbióloga y trabajo con la generación de nuevas alternativas para el procesamiento saludable de alimentos mediante el uso de aditivos naturales. Espero poder compartir este conocimiento y aprovechar las experiencias de otras personas. Por eso creo en el reto de comunicar con un lenguaje sencillo todo lo que se crea en la academia.



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Bioprospección: en busca de una producción de alimentos sostenible, saludable y accesible

La alimentación ha sido una necesidad de cualquier organismo desde el inicio de la vida en la tierra y de su calidad depende nuestro funcionamiento, e incluso nuestra esperanza de vida. A pesar de su importancia para los seres humanos, la desigualdad ha hecho que no todos tengamos acceso al derecho de alimentarnos como es debido. Al ver nuestro planeta cubierto de recursos, vemos como incluso los que tenemos la fortuna de alimentarnos a diario, incluso varias veces, no consumimos alimentos de calidad.

Debido a esto y a la preocupación que se genera en los países con mayores posibilidades económicas, se ha desarrollado la Agenda 2030, que establece los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que buscan mejorar las condiciones de vida de cada ser humano sobre la tierra, así como la preservación de los ambientes que están siendo afectados por la actividad humana. Es decir, mejorar el mundo entre todos. De esta forma, surgieron los 17 ODS, de los cuales por lo menos cuatro están directamente relacionados con la seguridad alimentaria y pueden ser abordados desde el punto de vista de la biotecnología.

Íconos de ODS 1,2,3 y 12

¿De qué manera la biotecnología puede participar en el cumplimiento de estos objetivos? 

Biotecnología microbiana

Existe una actividad que ha acompañado al hombre desde el inicio de su paso por la tierra y es la bioprospección. Esta actividad que de alguna manera todos desarrollamos sin ser muy conscientes de ello, consiste en la búsqueda en la naturaleza de sustancias o moléculas de todo tipo que tengan alguna utilidad para nosotros. En ese sentido si lo pensamos detenidamente, hemos tomado madera para hacer fogatas y calentarnos, nos hemos alimentado con frutos de la naturaleza o hemos permitido que las bacterias o las levaduras fermenten nuestros los alimentos y las bebidas que consumimos.

Alimentos producidos gracias a la ayuda de microorganismo

Ahora bien, ya en un sentido más industrial, la bioprospección ha permitido que tomemos elementos de la naturaleza para el desarrollo de productos comerciales. Un ejemplo es la penicilina, que es producida por un hongo del género Penicillium y que en 1928 fue descubierta por Alexander Fleming , ahora, este antibiótico es producido a nivel industrial y ha salvado millones de vidas desde su descubrimiento.

¿Cómo la bioprospección puede mejorar la alimentación de los seres humanos?

Para esto vamos a pensar en otra definición importante, la seguridad alimentaria. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura- FAO (por sus siglas en inglés: Food and Agriculture Organization), “la seguridad alimentaria existe cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfacen sus necesidades energéticas diarias y preferencias alimentarias para llevar una vida activa y sana”.

Por lo tanto, para alcanzar esta seguridad alimentaria no solo basta el acceso a los alimentos, estos deben tener calidad nutricional, es decir, que deben ser inofensivos o, en otras palabras, no deben causar enfermedades a corto, mediano o largo plazo. Por esa razón, es importante dar un vistazo a los alimentos procesados. Es normal para nosotros revisar la fecha de vencimiento de un alimento y buscar el más alejado en el calendario para cuidar nuestra inversión.

Alimentos empacados

No nos preguntamos cómo hacen para mantener productos perecederos por tanto tiempo, sabemos lo básico como que la leche se pasteuriza, es decir que es sometida a altas temperaturas muy rápidamente para evitar el crecimiento de bacterias patógenas, pero casi nunca nos detenemos a ver qué tipo de aditivos utilizados como conservantes vamos a consumir. Pues en verdad existen muchas alternativas para proteger los alimentos de la acción de los microorganismos alterantes y muchas de ellas no son recomendables para nuestra salud.

Existe una legislación que regula el uso de aditivos en los alimentos, sin embargo, muchos de ellos pueden ser tóxicos así que estas listas son constantemente actualizadas y algunos son eliminados o son reducidas sus concentraciones permitidas. Por ejemplo, los nitratos e nitritos tan populares en las carnes curadas, incluso en nuestros jamones, mortadelas y otros embutidos de este tipo, ya han sido prohibidos en algunos países debido a su potencial cancerígeno. Pero entonces ¿cómo hacer para que los microorganismos no descompongan los productos que queremos consumir? Gracias a la bioprospección se ha encontrado que muchos elementos de la naturaleza son capaces de detener el crecimiento de estos agentes descomponedores que en ocasiones además de dañar los alimentos pueden causar brotes graves de Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETAS). Así es como los aceites esenciales de ajo, orégano, canela, naranja o tomillo, entre muchos, extraídos con diferentes metodologías tiene muy buena acción antimicrobiana.

Biopreservantes de alimentos
Por supuesto que existen limitantes para estos productos, debido a que las características sensoriales de los alimentos se pueden ver afectadas, pero con tantas posibilidades esta investigación permite crear nuevos productos naturales que conserven nuestros alimentos.

Otros elementos de la naturaleza con gran capacidad para detener el crecimiento de microorganismos son algunas bacterias que presentan gran potencial antagónico, es decir que liberan sustancias capaces de eliminar las poblaciones de bacterias patógenas. Estas bacterias se encuentran en varios ambientes, suelos (ayudando a las plantas a crecer), vegetales, carnes, miel y por supuesto en nuestro intestino (ayudándonos a digerir el alimento). Recordemos que muchos de nosotros compramos y consumimos bacterias ya que sabemos que su presencia nos beneficia. Esas bacterias que conocemos como probióticas pueden producir sustancias que se extraen y se envasan y se comercializan como conservantes. Puedes buscar en algunos productos lácteos la presencia de nisina que es una sustancia producida por Lactococcus lactis que es capaz de eliminar algunas bacterias patógenas. O puedes mirar la etiqueta de los productos que compras y tal vez la próxima vez recuerdes que el ácido láctico producido por algunos hongos y bacterias a partir del azúcar de los alimentos es buen conservante.

Finalmente, es importante pensar en la bioprospección como una herramienta para la búsqueda de soluciones más sostenibles para la producción y procesamiento de los alimentos. En América Latina, en donde en ocasiones la regulación es más laxa que en otros países, debemos plantear nuestras propias alternativas para el control de microorganismos patógenos y alterantes de los alimentos. Esto con el fin de disminuir las pérdidas postcosecha y el uso de aditivos que alargan la vida útil de los alimentos, pero reducen nuestra calidad de vida. Nuestras abuelas y abuelos crecieron conociendo el poder del ajo, el cilantro, la cebolla y muchos otros elementos de la naturaleza y es nuestra oportunidad investigarlos más a fondo y descubrir cada nueva aplicación. Cada día se encuentran más posibilidades de moléculas obtenidas de las plantas o bacterias encontradas en diferentes fuentes que pueden proteger nuestros alimentos en toda la cadena productiva, desde el cultivo, pasando por la postcosecha y en los productos que se comercializan ya procesados.

Nuestras abuelas y abuelos crecieron conociendo el poder del ajo, el cilantro, la cebolla y muchos otros elementos de la naturaleza y es nuestra oportunidad investigarlos más a fondo y descubrir cada nueva aplicación

Carolina Gutiérrez Cortés

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Rosa Maria Dias

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Bióloga con doctorado en Ecología de la Universidad Estadual de Maringá (PEA/UEM). Considero que sólo a través de la socialización del conocimiento podremos alcanzar una sociedad más justa. Tengo grandes y diversos sueños, uno de ellos es creer que la educación amplía las las almas y recrea los horizontes ¡la palanca del cambio social!

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Alexandrina Pujals

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Bióloga, especialista en Planeación Ambiental, Gestión de los Recursos Naturales y Magister en Ciencias Ambientales. Creo que el conocimiento científico tiene más valor cuando se comparte y populariza. La divulgación torna ese conocimiento accesible al públicos, alineando argumentos e ideas que busque la conservación del medio ambiente.

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Ángela Gutiérrez C

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De acuerdo con mi formación en la educación pública, creo en la necesidad de hacer accesible a todos, los resultados de las investigaciones científicas. Que se hace? Para que sirve? Como puedo contribuir? Pienso que el trabajo multidisciplinario es la clave para proponer soluciones en pro de una sociedad justa, sustentable y equitativa.

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David González

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Publicista, fan del lenguaje escrito y audiovisual. Creo que la ciencia, la tecnología, el arte y la comunicación tienen el poder de crear bienestar, toda vez que estén al servicio de la cultura, el cuidado del entorno y las causas más generosas.

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Isabela Machado

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Bióloga y Comunicadora social, especialista en periodismo, con especialización en Comunicación empresarial. Cursa maestría en Tecnologías limpias y sustentabilidad. Con experiencia científica y profesional en Ecología acuática, educación ambiental, sustentabilidad, periodismo ambiental y asesoría de prensa.


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